El goteo de entradas no cesa, pero esta vez la imagen ha sido la contraria. El Puerto de Ceuta ha despedido esta mañana a alrededor de un centenar de inmigrantes subsaharianos que abandonan las instalaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), una salida que supone un respiro momentáneo para un recurso que lleva meses funcionando muy por encima de su capacidad.
La marcha de estas personas alivia parcialmente la presión asistencial en el centro, cuya saturación ha sido denunciada en reiteradas ocasiones. El CETI de Ceuta supera desde hace tiempo el número de plazas para las que fue diseñado, una circunstancia que se ha agravado en las últimas semanas debido a la entrada constante de inmigrantes a la ciudad.
El repunte migratorio reciente ha coincidido con episodios de temporal marítimo que, lejos de frenar los intentos de acceso irregular, han sido aprovechados para sortear la vigilancia de las autoridades. Una situación que ha incrementado la presión sobre los recursos de acogida.
En los últimos días, varios partidos políticos habían alertado de la situación interna del centro, denunciando que algunos residentes habían llegado a ocupar un garaje de las instalaciones ante la falta de espacio en el interior. Unas condiciones que calificaron de poco humanas y que evidencian el desbordamiento del sistema de acogida en la ciudad.
La salida de este centenar de personas no resuelve el problema estructural, pero sí reduce temporalmente la ocupación de un centro que continúa operando en cifras superiores a su capacidad ordinaria, en un contexto de presión migratoria en Ceuta que sigue marcando la agenda política y social.