Traslado extraordinario de 100 residentes del CETI "alivia" de forma temporal la saturación del centro

El Puerto de Ceuta ha sido escenario esta mañana de la salida de alrededor de 100 subsaharianos del CETI de Ceuta, en un contexto de saturación estructural del centro y aumento constante de entradas irregulares

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El Puerto de Ceuta ha sido escenario este 24 de febrero de una imagen poco habitual en los últimos meses: la salida de alrededor de cien inmigrantes subsaharianos que hasta ahora residían en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. El traslado extraordinario supone un balón de oxígeno momentáneo para unas instalaciones que llevan tiempo funcionando por encima de su capacidad.

A lo largo de la mañana, un furgón de la Cruz Roja se encargó del desplazamiento de los residentes hasta el puerto, desde donde continuaron su itinerario fuera de la ciudad autónoma. La operación se desarrolló sin incidentes y bajo supervisión de los servicios correspondientes.

La marcha de estas personas reduce parcialmente la presión asistencial que soporta el centro. El CETI supera desde hace meses el número de plazas para las que fue diseñado, una situación que se ha visto agravada por la entrada constante de migrantes en las últimas semanas.

El reciente repunte migratorio ha coincidido, además, con varios episodios de temporal marítimo. Lejos de disuadir los intentos de acceso irregular, estas condiciones han sido aprovechadas en algunos casos para tratar de sortear los controles fronterizos, incrementando así la presión sobre los recursos de acogida disponibles en la ciudad.

En los últimos días, distintas formaciones políticas habían alertado públicamente del hacinamiento en el interior del centro. Según denunciaron, algunos residentes habrían llegado a ocupar un garaje ante la falta de espacio, describiendo la situación como “poco humana” y reflejo del desbordamiento del sistema.

Aunque el traslado de este centenar de personas no soluciona el problema estructural de fondo, sí contribuye a rebajar de forma temporal la ocupación de un centro que continúa operando por encima de su capacidad ordinaria, en un contexto de presión migratoria sostenida que sigue marcando la agenda política y social en Ceuta.