El nuevo convenio de Limpieza ya está firmado, pero en UGT nadie celebra nada. El sindicato lo presenta más como un respiro que como una victoria. Después de meses de asambleas, concentraciones y trabajadores plantándose una y otra vez, el acuerdo llega casi como llega la lluvia en agosto: tarde y sin arreglar del todo el calor acumulado.
En FeSMC UGT lo dicen sin rodeos. Las plantillas han empujado hasta donde han podido y han conseguido avances, sí, pero no los que esperaban tras años cobrando sueldos que se estiran como una goma vieja. La negociación, cuentan, ha sido un muro constante. Cada mejora económica parecía tener que arrancarse con palanca.
Aun así, el sindicato decidió firmar. No por entusiasmo, sino para evitar que el bloqueo se eternizara y para asegurar lo poco —o lo mucho, según se mire— que se ha logrado arañar. La idea que repiten es sencilla: esto no cierra nada. Abre la siguiente fase.
Y mientras Limpieza avanza, el sector del Comercio sigue atrapado en un atasco que ya dura casi una década. UGT apunta directamente a la CECE, que continúa sin mover ficha para abrir una mesa de negociación que debería haberse puesto en marcha allá por 2017.
El argumento empresarial —la posible modificación del plus de residencia— no convence a nadie en el sindicato. Les sorprende, incluso, que ahora se convierta en un obstáculo insalvable cuando no impidió cerrar el convenio de Limpieza. La sensación que transmiten es clara: esto huele más a aplazamiento que a prudencia.
Mientras tanto, los trabajadores del Comercio siguen esperando. Cada mes sin avances es otro mes de salarios congelados y familias haciendo cuentas que ya no cuadran. La incertidumbre se ha convertido en rutina, y UGT avisa de que esa situación no puede prolongarse más.
El sindicato exige a la patronal que abandone la parálisis y asuma su papel en un sector que sostiene buena parte de la economía local. “Seguridad y estabilidad” no son palabras exclusivas de las empresas, recuerdan. También son derechos de quienes levantan la persiana cada día.
UGT asegura estar lista para sentarse hoy mismo. Solo falta que la otra parte decida que ya es hora de dejar de mirar el calendario y empezar a negociar de verdad.