El pino bicentenario de Calamocarro, apuntalado mientras avanza su recuperación

El primer Consejo Sectorial de Medio Ambiente de Ceuta abordó la situación del pino bicentenario de Calamocarro, cuya recuperación ya se encuentra en fase de ejecución, y acordó avanzar en una normativa propia que permita identificar, proteger y exigir el mantenimiento de especies singulares en la ciudad

Pino de Calamocarro
photo_camera Pino de Calamocarro

El primer Consejo Sectorial de Medio Ambiente de Ceuta ha servido para poner sobre la mesa una de las cuestiones que más preocupación ha generado en las últimas semanas entre entidades ecologistas y ciudadanos: el estado del pino bicentenario de Calamocarro. La situación del ejemplar, considerado uno de los árboles más emblemáticos del entorno natural ceutí, fue abordada en la reunión celebrada este lunes, en la que se planteó no solo la actuación concreta para intentar salvarlo, sino también la necesidad de crear una herramienta normativa que evite que casos similares vuelvan a repetirse.

El portavoz del Gobierno y consejero de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, Alejandro Ramírez, ha explicado este martes, tras el Consejo de Gobierno, que la propuesta fue planteada expresamente por Septem Nostra, aunque contó con una aceptación generalizada por parte de las entidades presentes.

Ramírez ha detallado que en el encuentro se abordaron dos líneas principales de trabajo. Por un lado, la propia intervención sobre el árbol, que ya se encuentra en marcha; y, por otro, la necesidad de dotar a Ceuta de una normativa específica para aquellas especies que, por su valor, antigüedad o singularidad, requieren una protección especial.

En este sentido, el portavoz ha recordado que la ciudad ya cuenta con determinados controles sobre parte del arbolado urbano. “Ceuta tiene una serie de normativas que hay que cumplir, sobre todo en el tema de arbolado, en ciertas especies. Pues bien, por ejemplo, los ficus, que tienen sus revisiones anuales. O, por ejemplo, las palmeras, que por riesgo de seguridad tienen sus revisiones anuales”, ha explicado.

Sin embargo, el caso del pino bicentenario ha evidenciado un vacío. Según ha reconocido Ramírez, existen ejemplares que pueden considerarse especies singulares, pero que no cuentan actualmente con una regulación concreta que obligue a su mantenimiento o control periódico. “Es cierto que en Ceuta tenemos una serie de especies, como pues este pino bicentenario, que podemos denominarlo como especies singulares. Es cierto que eso no tiene ninguna normativa de control, ninguna normativa que te obligue, por así decirse, a regularlo”, ha indicado.

La situación se complica, además, cuando estos ejemplares se encuentran en terrenos privados. En esos casos, la responsabilidad recae en la propiedad, aunque el interés ambiental y patrimonial del árbol trascienda el ámbito privado. Por ello, una de las medidas acordadas en el Consejo Sectorial pasa por elaborar un catálogo de especies singulares de Ceuta, acompañado de una normativa propia que permita identificar estos ejemplares y establecer obligaciones de conservación.

“Vamos a elaborar un catálogo, una normativa propia, por parte de la ciudad, de especies singulares, que así se identifiquen”, ha afirmado Ramírez. El objetivo, ha añadido, es poder exigir tanto a la propia Administración como a particulares que tengan alguna de estas especies catalogadas “esa obligación de mantenimiento, de cuidado y que se pueda mantener en el tiempo”.

La actuación sobre el pino ya está en marcha

En cuanto a los trabajos sobre el pino bicentenario de Calamocarro, Ramírez ha asegurado que la actuación se encuentra ya “en pleno auge”. El inicio de la intervención, ha explicado, tuvo que esperar a que mejoraran determinadas condiciones técnicas, especialmente por la acumulación de lluvia y el elevado nivel freático del agua en la zona.

“Ahora mismo, una vez finalizado el tiempo, que explicaron más técnicamente que era sobre todo por la acumulación de lluvia, por el nivel freático del agua estaba muy elevado. Entonces, para poder hacer la actuación que había que acometer, había que esperar a que eso bajara”, ha señalado el portavoz, que también ha aludido al uso previo de productos fungicidas dentro del proceso de recuperación.

La intervención ya es visible sobre el terreno. Según ha detallado Ramírez, el árbol cuenta actualmente con dos puntales instalados y se están desarrollando trabajos de especial complejidad por las características del acceso y por la protección del entorno natural en el que se ubica.

El consejero ha subrayado que se trata de una actuación laboriosa por dos motivos principales: la dificultad de acceso y la necesidad de garantizar en todo momento la seguridad de los trabajadores. A ello se suma que el árbol se encuentra en un espacio especialmente sensible, lo que limita el uso de maquinaria pesada.

“Una de las actuaciones era con maquinaria pesada, que es lo que había que hacer. Eso podía poner en riesgo el entorno y se tenía que hacer un trabajo prácticamente manual”, ha explicado. De hecho, según trasladó en la reunión, el personal está desplazando troncos de gran tamaño prácticamente a mano, “uno a uno”, para colocarlos en el entorno del árbol y desarrollar las actuaciones necesarias sin dañar el espacio protegido.

Ramírez ha mostrado la esperanza del Gobierno de que estos trabajos permitan recuperar el ejemplar. “Con la esperanza de que con estos trabajos podamos recuperar este pino bicentenario”, ha afirmado.

Una herramienta para prevenir futuros casos

Más allá de la actuación puntual, el Gobierno considera que la creación del catálogo de especies singulares permitirá actuar con mayor previsión en el futuro. La intención es que aquellos árboles que destaquen por su valor ambiental, histórico o patrimonial tengan un tratamiento diferenciado frente al resto del arbolado común del monte.

El portavoz ha insistido en que esta herramienta permitiría prevenir situaciones de deterioro y obligar a su mantenimiento cuando se trate de ejemplares catalogados. “Muy importante en esta reunión, en este aspecto, el que podamos desarrollar este catálogo de especies singulares, porque nos va a permitir prevenir y obligar en muchas ocasiones a que las mismas puedan ser mantenidas o cuidadas de un carácter especial”, ha defendido.