El Movimiento Ciudadano para la Dignidad Animal ha vuelto a alzar la voz para denunciar lo que considera una “pérdida de credibilidad institucional” por parte del Gobierno de Ceuta en relación con una de sus reivindicaciones históricas: la instalación de una planta de incineración de mascotas en la ciudad.
A través de un manifiesto remitido a los medios, su fundadora, Raquel Carmona, ha expresado la frustración del colectivo ante la ausencia de respuestas claras por parte de las autoridades. Señala el escrito que "creer en lo que dice una persona es cuestión de confianza, y esa confianza se pierde cuando las preguntas se evitan o se responden desviando la atención”.
Desde el Movimiento Ciudadano para la Dignidad Animal aseguran que, pese a los reiterados llamamientos, no han obtenido una explicación concreta sobre por qué aún no se ha habilitado en Ceuta un servicio que consideran básico. “Somos una ciudad moderna, multicultural, abierta al mundo, que presume de ser noble y leal… ¿pero qué ocurre cuando nuestros animales mueren? Morir aquí para ellos es denigrante”, lamentan. Este es el caso de Luna, una hembra de Yorkshire cuyo cuerpo tuvo que ser trasladado en una nevera de corcho a la península para poder ser incinerada de forma digna.
Actualmente, las mascotas fallecidas en la ciudad no pueden ser incineradas en el territorio local, por lo que, según explican desde el colectivo, sus restos son trasladados a la península tras permanecer días en bolsas junto a otros animales, un proceso que califican de indigno y carente de sensibilidad. En este sentido, Alejandro Ramírez, portavoz del Gobierno local, reconoció este martes que la incineradora animal es “muy necesaria” y reconoció que se está trabajando para ponerla en marcha. Sin embargo, la problemática no es nueva. En abril de 2023, el Pleno de la Asamblea aprobó una propuesta de Vox, transaccionada por el Partido Popular, para “promover las actuaciones necesarias” e “iniciar los trámites oportunos” de cara a la creación de un horno crematorio para mascotas. La iniciativa incluía también campañas informativas para orientar a la ciudadanía sobre los pasos a seguir en caso de fallecimiento de un animal de compañía.
En su comunicado, el movimiento animalista recuerda que la soberanía reside en el pueblo y que los representantes políticos elegidos democráticamente deberían responder a sus demandas. La plataforma insiste en que esta situación no solo afecta al bienestar animal, sino que también refleja un deterioro en la relación entre ciudadanía y administración. “La falta de credibilidad política, al anteponer intereses de partido al bien común, está provocando una creciente desafección entre los ceutíes”, concluyen.
Desde el Movimiento Ciudadano para la Dignidad Animal reiteran su petición de una infraestructura pública que garantice una despedida respetuosa para las mascotas, como parte de una ciudad que se defina por su empatía y compromiso con todos los seres vivos.


