Inmigración

nuevo cruce de declaraciones entre conservadores y socialistas

Las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, escenario de controversia para la política nacional

Casado, Rivera y Sánchez, durante distintas visitas a Ceuta (C.A./ARCHIVO)
photo_cameraCasado, Rivera y Sánchez, durante distintas visitas a Ceuta (C.A./ARCHIVO)

La violencia atribuida a los migrantes, la indefensión de los guardias civiles, las invocaciones al “efecto llamada”, el futuro de las concertinas y la controversia en torno a las devoluciones en caliente han vuelto a poblar los discursos cruzados de la oposición conservadora y el Gobierno de Pedro Sánchez.

Al igual que sucediera el pasado 26 de julio, el salto a la valla de un grupo de migrantes ayer miércoles ha sido la excusa para que el debate político nacional se traslade desde Madrid hasta las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.

La violencia atribuida a los migrantes, la indefensión de los guardias civiles, las invocaciones al “efecto llamada”, el futuro de las concertinas y la controversia en torno a las devoluciones en caliente han vuelto a poblar los discursos cruzados de la oposición conservadora y el Gobierno de Pedro Sánchez.

El líder del PP, Pablo Casado, fue el primero en abrir fuego. Una nota de prensa de la Presidencia de la Ciudad remitida apenas tres horas después de que se produjera el salto subrayaba que había sido, precisamente, Casado el primero en llamar telefónicamente a su compañero de partido y presidente de la Ciudad, Juan Vivas, para interesarse por las circunstancias que habían rodeado el salto.

El PP ha convertido el fenómeno migratorio en un campo de juego político con el que socavar la escasa solidez del Gobierno socialista. Los populares sostienen que el número de migrantes llegados a España se ha triplicado desde que Sánchez es el presidente del Gobierno. La aseveración no es del todo precisa puesto que ese crecimiento al que alude el PP se constata en la comparación entre el número de llegadas registradas en lo que va de año y el mismo periodo del año anterior.

La visita de Casado y Rivera a Ceuta tras el salto de 602 migrantes el pasado julio pone de manifiesto que la derecha española ha encontrado un filón en el fenómeno migratorio para desgastar al inquilino de La Moncloa.

 

Concertinas y devoluciones

La ofensiva de los conservadores ha sabido descoser las improvisaciones con las que el Gobierno del PSOE comenzó a presentar en público la que habría de ser su política migratoria.

El ministro Fernando Grande Marlaska anunció la retirada de las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla, una medida que el PSOE de Sánchez había defendido en la oposición. El cumplimiento de esta promesa se ha dado de bruces con las dificultades materiales que entraña su ejecución. La secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, sorprendía ayer mismo con unas declaraciones en las que aseguraba que el Ministerio manejaba alternativas a las concertinas aunque, precisó, esto no significa necesariamente que vayan a desaparecer.

Los socialistas son conscientes de que en plena crisis migratoria la satisfacción de su promesa de acabar con las devoluciones en caliente no resultará fácil. De hecho, el PSOE ya anunció que no resultaría posible derogar la Ley de Seguridad Ciudadana –la conocida “ley mordaza”-, la norma a través de la cual el PP modificó la Ley de Extranjería para sancionar legalmente las devoluciones sumarias junto a las vallas de Ceuta y Melilla.

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