El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha puesto sobre la mesa una realidad que muchas profesionales sanitarias viven en silencio: el acoso sexual y por razón de sexo en el entorno laboral. Una encuesta realizada en Ceuta a enfermeras y fisioterapeutas revela que estas conductas siguen presentes y, en la mayoría de los casos, no se denuncian.
Datos que preocupan
- 29,41% de las encuestadas afirma haber sufrido comentarios o chistes sexistas ofensivos.
- 23,53% asegura haber vivido invasiones deliberadas de su espacio personal.
- 11,76% reconoce haber sufrido contacto físico no deseado.
- 5,88% ha recibido proposiciones sexuales o intentos de cita no deseados.
- Más de la mitad ha vivido estas situaciones entre 2 y 5 veces, y casi un 20% más de 10 veces a lo largo de su carrera.
- El 76,19% asegura haberlas sufrido en los últimos tres años.
Silencio y desconocimiento
El sondeo refleja que nueve de cada diez casos no se denuncian. Las principales razones son:
- Desconocimiento del procedimiento y de los derechos existentes.
- Falta de confianza en la eficacia de los protocolos.
De hecho, el 87,10% de las profesionales desconoce si existe un protocolo de actuación frente al acoso en su centro de trabajo. Solo un 12,9% ha recibido información o formación al respecto.
SATSE pide tolerancia cero
El sindicato reclama:
- Cumplimiento estricto de los planes de igualdad y protocolos de prevención.
- Formación obligatoria para todo el personal.
- Campañas permanentes de sensibilización.
- Inclusión del acoso en las evaluaciones de riesgos laborales como riesgo psicosocial.
- Protección integral a las víctimas frente a represalias, con acceso a apoyo psicológico y asesoría jurídica.
Una violencia invisibilizada
SATSE recuerda que el acoso sexual y el acoso por razón de sexo son dos de las formas más frecuentes y ocultas de violencia contra las mujeres en el ámbito laboral. Conductas que, al normalizarse, dejan a las víctimas desprotegidas y a los agresores impunes.
“Las profesiones dedicadas al cuidado han sido históricamente estereotipadas y sexualizadas, lo cual se agrava por la cercanía física y la percepción errónea de que estamos ‘al servicio’ de otras personas”, subraya el sindicato.
