“El acuerdo del Consejo de Gobierno es lo que nos importa”. Con esa frase, el presidente del comité de empresa de las Brigadas Verdes, Mustafa Mohamed (CCOO), resumía el sentir de la plantilla tras la reunión con el consejero Alejandro Ramírez.
Más allá de los anuncios, los trabajadores quieren ver el documento aprobado. Es la línea roja que marca ahora mismo el comité: sin ese paso, no hay garantías reales. “Vamos a esperar a que pase por el Consejo de Gobierno para darle oficialidad y credibilidad a la cosa”, insistía Mohamed.
La reunión dejó sobre la mesa avances técnicos y plazos, pero también cierta prudencia. El expediente encara su fase final, aunque aún faltan informes clave como el económico, la fiscalización de Intervención y el respaldo jurídico.
Prudencia tras meses de incertidumbre
El comité evita lanzar las campanas al vuelo. La experiencia de los últimos meses pesa, y mucho. Por eso, el mensaje que trasladan es claro: hasta que no haya un acuerdo oficial, todo sigue en el aire.
“Ese acuerdo es lo que nos importa en estos momentos”, reitera Mohamed, dejando claro que el contenido final del documento será el que determine si las aspiraciones de la plantilla se han cumplido.
Una reivindicación sindical sostenida
Desde el inicio del conflicto, la subrogación dentro del ámbito municipal ha sido la principal bandera del comité. Un objetivo que, según defienden, no ha sido casual.
Mohamed no ha dudado en atribuir el avance del proceso al trabajo sindical desarrollado durante estos meses, con presión constante para evitar escenarios más inestables para la plantilla.
Evitar divisiones y conflictos laborales
El secretario general de CCOO Ceuta, Ángel Lara, ha puesto el acento en otro de los puntos clave: evitar la fragmentación de los trabajadores. “Nos preocupaba que fueran a distintas sociedades municipales, porque podría haber problemas”, explica. Diferentes convenios, condiciones desiguales y un escenario más complejo eran los riesgos que querían esquivar.
En esa línea, Lara considera que, si se cumplen los plazos marcados —con el paso por Consejo de Gobierno antes del día 20 y el horizonte del 1 de septiembre—, el resultado sería “positivo” para el conjunto de la plantilla.
Mejoras laborales en juego
Otro de los elementos que están sobre la mesa es la continuidad de las condiciones laborales. La plantilla llega tras su adhesión al Convenio Estatal de Jardinería, que ha supuesto mejoras salariales.
Evitar cambios que puedan afectar a esas condiciones es una de las preocupaciones que sobrevuelan el proceso, de ahí la insistencia en que todo quede bien definido en el acuerdo final.
A la espera del documento definitivo
El calendario está marcado, pero el comité mantiene la cautela. La fecha clave ahora es la del Consejo de Gobierno, donde se dará —o no— el respaldo definitivo.
Hasta entonces, el mensaje de los representantes de los trabajadores es único: menos anuncios y más hechos. Porque, como resumen desde el comité, todo pasa por un papel firmado.