Los temporales registrados esta semana en Ceuta han vuelto a sacar a la luz una realidad que el profesorado denuncia desde hace años: el grave estado de conservación de numerosos centros educativos de la ciudad. Goteras, techos apuntalados, cables colgando, desconchones en las aulas y cubos de agua en plena jornada lectiva forman parte, según CCOO, del día a día en muchos colegios.
Desde la Federación de Enseñanza del sindicato aseguran que estas condiciones no son nuevas y que el profesorado lleva “mucho tiempo” alertando de la situación sin obtener respuesta. Los equipos directivos, apoyados por las organizaciones sindicales, han seguido —según denuncian— los cauces oficiales “inútiles” para reclamar actuaciones, sin que se haya producido una intervención decidida por parte de la Administración.
Seguridad, pero también dignidad
CCOO subraya que el problema va más allá de una cuestión de seguridad, que consideran prioritaria, y apunta directamente a la dignidad institucional. “Dar clase con cubos recogiendo goteras, en aulas deterioradas y con instalaciones deficientes, no es aceptable en una ciudad que gestiona más de 400 millones de euros anuales”, sostiene el sindicato en su comunicado.
El cierre del Colegio Ramón y Cajal, hace ya seis meses, parecía —según la organización sindical— una señal de alarma suficiente para afrontar el problema con seriedad. Sin embargo, lamentan que, una vez más, la situación haya derivado en “promesas vanas, propaganda vacía, compromisos incumplidos y anuncios rutilantes de actuaciones que nunca llegan”.
Un plan inmediato para Infantil y Primaria
La Federación de Enseñanza recuerda que el Gobierno de la Ciudad, como administración competente en el mantenimiento de los colegios de Infantil y Primaria, tiene la obligación de actuar de forma inmediata. En este sentido, exige un plan de choque de reparación y adecuación que ponga fin a lo que califican como una situación “lamentable” en la que alumnado y profesorado se ven obligados a desarrollar su actividad diaria.
“El estado de muchos centros no solo afecta a la calidad educativa, sino que transmite una imagen impropia de una ciudad moderna”, advierte el sindicato, que reclama pasar de los anuncios a las obras y de las promesas a los hechos.