Laboral

La CECIR descarta definitivamente la reclasificación de Fuerte Mendizábal

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photo_camera CSIF y ACAIP-UGT han secundado la movilización nacional para condenar la agresión sufrida por una funcionaria de prisiones el pasado sábado en Logroño. (C.A)

Los sindicatos denuncian que los constantes altercados que se registran son fruto “de una escasa plantilla”, consecuencia de esa errónea clasificación 

La Comisión Ejecutiva de la Comisión Interministerial de Retribuciones (CECIR) ha descartado, de forma definitiva, la reclasificación a 1.1 Insular del centro penitenciario de Fuerte Mendizábal. Una clasificación errónea, como ha reconocido la administración a los sindicatos, que obedece a una única razón: la presupuestaria. “Supone un incremento salarial, más gastos y un aumento de los trabajadores”, señala Juan Cruz, de CSIF.

Precisamente, esa carencia de personal, que ACAIP-UGT Y CSIF, cifran en Fuerte Mendizábal en, al menos, cincuenta, es uno de los principales motivos de los constantes altercados y agresiones a los que tienen que hacer frente los trabajadores.  “Con una plantilla suficiente y adecuada a las necesidades eso no ocurriría”, puntualiza Cruz.

Precisamente, sendos sindicatos han secundado este miércoles la convocatoria nacional para condenar la grave agresión sufrida por una funcionaria de prisiones el pasado sábado en una cárcel de Logroño, que se saldó con la pérdida de dos piezas dentales de la trabajadora.

“Las últimas semanas están siendo especialmente duras en las prisiones españolas con una sucesión de incidentes de extrema gravedad y que parecen tener un mismo nexo, que es la dejadez de los gestores de la institución y la falta de respeto a los profesionales penitenciarios a quienes no se les tiene en cuenta a la hora de tomar ciertas decisiones” indican desde las organizaciones sindicales al tiempo que recuerdan que, en los últimos altercados, “hay informes previos de los trabajadores penitenciarios que advertían de la peligrosidad de los internos, e incluso con propuesta de regresión a grados de clasificación con un régimen de vida más restringido, a los que se ha hecho caso omiso, poniendo en riesgo la integridad física de quienes trabajamos dentro de una prisión” lamentan. 

De hecho, tal y como vienen denunciando, ser empleado penitenciario supone asumir riesgos a diario. Desde el año 2004 y hasta mayo de 2020, según los datos recopilados en las estadísticas anuales de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, los trabajadores de las cárceles han sido víctimas de 6.351 agresiones perpetradas por internos. Una cada tres días. En los últimos meses, según datos de ACAIP, esta cadencia se ha rebajado hasta las 36 horas. 

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