La presión asistencial en el CETI de Ceuta ha alcanzado niveles críticos. Los nuevos inmigrantes que llegan al centro están siendo alojados provisionalmente en el garaje, hasta que pueden ser dados de alta, una situación que el personal sanitario califica de inaceptable.
Las personas se encuentran hacinadas, durmiendo varias en un mismo colchón, en un espacio con escasa ventilación e iluminación, y con condiciones higiénicas que describen como “deplorables”. El suelo presenta suciedad acumulada, colillas de tabaco y restos de comida, un entorno que, advierten, hace inviable cualquier valoración clínica objetiva o la realización de curas, comprometiendo tanto la seguridad del paciente como la del profesional sanitario.
Presiones y amenazas desde la Dirección del CETI
Según la denuncia trasladada por los trabajadores, la Dirección del CETI está presionando al personal de enfermería para que atienda a las personas alojadas en el garaje, lo que supone abandonar su puesto de trabajo habitual y desempeñar funciones asistenciales fuera de la Enfermería, sin medios ni garantías.
La situación se agrava, añaden, por las amenazas explícitas del director del centro, que habría advertido de que en la próxima licitación se obligará a prestar atención sanitaria en el garaje. De negarse, se abriría un informe para denegar el acceso al CETI a cualquier trabajador o trabajadora, lo que, en la práctica, impediría ejercer su labor profesional en el servicio.
Desde el departamento sanitario insisten en que no es posible atender urgencias ni realizar actuaciones sanitariasfuera de la Enfermería, ya que no se dispone de material, recursos ni condiciones mínimas para responder ante una emergencia.
Una sola enfermera para 1.000 residentes
El CETI se encuentra actualmente alrededor del doble de su capacidad, una circunstancia que ya venía siendo asumida, en parte, por Cruz Roja, encargada hasta ahora de los primeros auxilios y traslados hospitalarios de los recién llegados.
Sin embargo, la falta de refuerzos de personal sanitario ha terminado por desbordar el sistema. En los últimos pliegos del contrato, que debían haber entrado en vigor el 1 de enero de 2026, se contemplaba la incorporación de un auxiliar sanitario los fines de semana, un refuerzo que a día de hoy no se ha materializado.
Según la empresa adjudicataria, aunque el contrato ya ha sido concedido, no ha sido firmado aún por el Ministerio correspondiente, lo que impide que ese apoyo asistencial se haga efectivo. Mientras tanto, una única enfermera asume la atención de cerca de 1.000 personas, una carga que, advierten, pone en riesgo la salud de los residentes y la integridad física y psicológica del personal.
SATSE acudirá a la Delegación del Gobierno si no hay soluciones
Ante este escenario, los trabajadores del CETI reclaman ayuda urgente para poder continuar desempeñando su labor en condiciones mínimas de seguridad y dignidad, tanto para los profesionales como para las personas alojadas en el centro.
De persistir esta situación, el sindicato SATSE ha anunciado que solicitará una cita con la Delegación del Gobierno, con el objetivo de trasladar directamente a la delegada del Gobierno la gravedad del escenario actual y abordar este y otros problemas que preocupan enormemente al personal sanitario del CETI.