La plantilla de la planta de transferencia mantiene paros parciales y sopesa la huelga ante la falta de avances en la firma de un nuevo convenio. Comisiones Obreras acusa a la Ciudad y a la empresa de no ofrecer soluciones reales y advierte que la protesta podría escalar en días.
“Ya está bien. No vamos a permitir ni un olvido más.” Así de contundente se ha mostrado este lunes Mohamed Chergui, delegado sindical de Comisiones Obreras, tras la segunda jornada de paros parciales en la planta de transferencia de residuos. La protesta, que mantiene en pie al colectivo, nace del hastío de una plantilla atrapada en un limbo laboral desde hace meses.
Pese a que se han producido contactos con la Ciudad Autónoma, las negociaciones no han arrojado avances concretos. “Ha habido buena voluntad, sí, pero solo palabras. No hay nada sobre la mesa”, lamenta Chergui, que ha explicado que una responsable de la Consejería de Medio Ambiente les ha trasladado el interés del Gobierno local por resolver la situación, aunque sin compromisos ni acuerdos firmes.
La clave del conflicto está en la ausencia de un nuevo convenio colectivo. Los trabajadores se rigen todavía por el marco legal de TRACE, la antigua empresa adjudicataria del servicio, disuelta tras la creación de Servilimpce. Esta nueva sociedad pública absorbió únicamente al personal de limpieza viaria y recogida de residuos, dejando fuera, entre otros, al personal de la planta de transferencia.
Un colectivo “olvidado”
“El nuestro es un caso claro de daño colateral”, sentencia Chergui. Desde que el servicio quedó prorrogado hace cinco años con Urbaser, la plantilla denuncia haber estado operando en condiciones precarias, sin actualización de sus derechos laborales y con unas instalaciones “obsoletas” que, según apuntan, entrañan riesgos de seguridad. “Aquí no se ha hecho nada. La licitación no se ha sacado a tiempo y no tenemos convenio actualizado”, denuncia el sindicato.
La preocupación no es menor. Comisiones Obreras teme que, una vez se adjudique el nuevo contrato, la empresa que lo gane no reconozca ni el convenio prorrogado ni el borrador de acuerdo que se había perfilado con Urbaser. “Lo único que buscábamos era el respaldo legal de la Ciudad para que la empresa firmara el convenio. Pero es que ni la Ciudad sabe cómo solucionarlo”, asegura el delegado.
Hacia una huelga antes de feria
En medio del estancamiento, el sindicato sopesa dar un paso más: convocar huelga. Las concentraciones de media hora podrían convertirse, en cuestión de días, en paros indefinidos. “Estamos valorando fechas, pero no descartamos que sea antes incluso de la feria”, avisa Chergui. “La presión es la misma, sea un día cualquiera” o en plena semana grande.
Ángel Lara, secretario general de CCOO, ha respaldado a la plantilla durante la protesta de este lunes. “Aquí hay dos partes implicadas: la empresa y la Ciudad. Ambas deben cumplir. Y ninguna puede escudarse más en demoras ni buenas intenciones”, ha señalado. Según el sindicato, el próximo contrato contará con una mayor dotación económica, y es el momento de garantizar que parte de esos recursos reviertan directamente en los trabajadores a través de un nuevo convenio.
“Siempre hemos sido los olvidados”
La indignación crece entre los operarios. “Llevamos años callando, cumpliendo con nuestro trabajo, sin molestar. Pero aquí siempre hemos sido los olvidados”, afirma Chergui, visiblemente molesto. La situación ha empujado al sindicato a advertir que irán “hasta las últimas consecuencias” para lograr un documento que blinde los derechos de la plantilla.
Comisiones Obreras, insiste en que no cesará en su presión hasta que exista un compromiso firmado. Mientras tanto, la incertidumbre laboral persiste en una planta que, aunque vital para el tratamiento de residuos en la ciudad, sigue operando al margen de las garantías mínimas que exige cualquier relación laboral estable.