La huelga de facultativos convocada por CESM sigue su curso, aunque en Ceuta y Melilla lo hace con el freno echado. Tercera jornada, mismo panorama: muy pocos paros y una actividad asistencial que apenas se ha despeinado.
El miércoles, el seguimiento volvió a quedarse en cifras mínimas. De los 615 profesionales llamados al paro en el conjunto del INGESA, solo 35 optaron por secundarlo. Traducido: un 5,7%. En Ceuta, 21 facultativos se ausentaron de su puesto durante los turnos de mañana y tarde, frente a los 297 que trabajaron con normalidad. En Melilla, 14 siguieron la convocatoria y 284 no. En Valencia, el Centro Nacional de Dosimetría ni entró en la ecuación: está cerrado por Fallas.
La huelga, que CESM impulsa a nivel estatal por su rechazo al Proyecto de Ley del Estatuto Marco, no nace de un conflicto directo con INGESA. El sindicato médico defiende que ciertas categorías profesionales deberían tener una regulación propia, separada del resto del personal sanitario. El resto de organizaciones sindicales con representación en la negociación colectiva —CCOO, UGT, CSIF, SATSE y CIG-Saúde— no compran esa idea y mantienen su apoyo al Estatuto Marco pactado con el Ministerio de Sanidad.
Mientras tanto, en los centros sanitarios de Ceuta y Melilla, la vida sigue. Consultas, urgencias y actividad hospitalaria han funcionado prácticamente igual que cualquier otro miércoles. INGESA insiste en que la incidencia ha sido mínima y que cualquier cita afectada se reprogramará cuanto antes.
Eso sí, quienes han optado por hacer huelga verán reflejado el descuento correspondiente en su nómina, como marca la ley. Una consecuencia conocida y asumida, aunque en esta convocatoria la cifra de profesionales dispuestos a asumirla ha sido, de nuevo, muy baja.
La huelga continúa, pero el pulso —al menos en Ceuta y Melilla— no parece haber encontrado músculo.