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secretario general de la FESMC De ugt

Sánchez Pascual: "Abrir el paso de Benzú podría ser una alternativa"

ramón sánchez
photo_camera El secretario general de FeSMC, Ramón Sánchez/ ANTONIO SEMPERE

Ramón Sánchez Pascual es desde el pasado lunes secretario general de la Federación de Servicios para la Movilidad y el Consumo de UGT. El sindicato, enfrascado en un proceso de reorganización interna, afronta una nueva etapa marcada por las limitaciones impuestas por la reforma labora a los representantes de los trabajadores. 

El proceso de reestructuración organizativa aprobado en el Congreso Confederal de la UGT el pasado marzo daba un paso más con la constitución de la nueva Federación de Servicios para la Movilidad y el Consumo (Fesmc). La recién estrenada estructura integra una gran diversidad de sectores, entre los que se cuentan los de comercio, turismo y transportes.

Ramón Sánchez Pascual fue elegido el pasado lunes como primer secretario general de la FeSMC de Ceuta. Sánchez es un veterano sindicalista que reclama la implicación de los trabajadores en la tarea de velar por sus intereses. “La reforma laboral no nos sale gratis”, advierte.

 

¿Cómo afronta su sindicato la nueva etapa que abre la renovación de su cúpula y su reorganización interna?

No digo nada nuevo si afirmo que, de un tiempo a esta parte, los sindicatos hemos comenzado a estorbar. Nos están dando en el cuello. Es obvio que para algunos sería mejor que no existiéramos.

La reforma laboral no sale gratis. Antes, te sentabas a negociar con un empresario y las partes estaban, digamos, a un 50%. Hoy son ellos los que tienen la sartén por el mango.

Hay que recordar también que no todo el mundo salió a la calle a protestar cuando se debatía la reforma laboral en el Parlamento. Cuando te toca es cuando te das cuenta de que algo tenías que haber hecho.

Éste es el panorama que nos encontramos.

 

Su federación representa a los trabajadores de un gran número de sectores de actividad, algunos de los cuales tienen un peso relevante en la economía ceutí. Uno de ellos es el del transporte. El servicio de la línea marítima del Estrecho es objeto tradicional de críticas para los ceutíes. ¿El modelo actual es eficiente?

La crítica a las navieras están justificada en parte sí y en parte no. En otro ámbito, el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, decía recientemente que no podemos tenerlo todo. Con los barcos pasa lo mismo. Queremos uno cada quince minutos, queremos llegar al puerto y tener uno allí esperando. Pero eso cuesta dinero.

Tendría que existir una racionalización en las salidas.  Pero, además, habría que considerar qué tipo de buques necesitamos. Los de alta velocidad son muy costosos. A mí, por ejemplo, me encanta el Passió, un barco que creo muy acorde con las necesidades de la línea. Es el tipo de ferri que se precisa.

Creo que con menos salidas y otro tipo de barco se conseguiría una reducción de precios. Y, por cierto, las tasas portuarias deberían afinarse un poquito, son altas también.

 

Antes mencionaba a Fernández Cucurull. El delegado estableció no hace mucho un orden de prioridades en el que anteponía la seguridad en la frontera sobre cualquier otra consideración. Estimaba, además, que puestos a dar preferencia a alguna actividad económica, optaría por el turismo sobre el comercio atípico. ¿Cuál es su opinión?

Lo que está claro es que la frontera necesita alternativas. Es necesario encauzar el comercio atípico por otras vías. De seguir así, ésta va a ser la ciudad más segura de España pero, también, la más pobre. Si eres un turista y tardas horas en cruzar la frontera, te vas a otro sitio.

Abrir el paso de Benzú podría ser una alternativa.

 

¿Cuál es el papel que debe jugar la Delegación?

Entiendo que el delegado del Gobierno tiene que tener algo de mano izquierda con el walid de Tetuán para llegar a acuerdos. No sé qué relaciones tienen actualmente. En su día, su antecesor Luis Vicente Moro las tenía muy buenas y consiguió bastantes cosas.

Yo sé que la seguridad hay que anteponerla preferentemente. Pero poco a poco nos estamos estrangulando. Y eso es algo que la economía local ya nota.

Si yo fuese un médico de Casablanca que tiene la intención de visitar Ceuta y lleva encima 3.000 euros para gastar, que los hay, y tuviera que esperar horas en la cola, me buscaría una alternativa. Y la Costa del Sol ya es una opción.  

 

¿Pero qué pueden hacer los empresario, y más concretamente los comerciantes, frente a esto?

El comercio local no tiene más remedio que reinventarse y adaptarse a los tiempos. Cada vez son más las personas que deciden irse fuera de Ceuta para comprar. Y es que aquí no existe esa clara diferencia que debería verse en los precios. Hoy es más barato comprar un coche en la Península que aquí.

Uno de los problemas es que tenemos en el comercio, la hostelería y el turismo congelaciones salariales y más congelaciones salariales. Si no damos confianza y subimos salarios, nadie va a gastar.

Nosotros queremos que los empresarios abran negocios ganen dinero, pero que, al tiempo, sean corresponsables, que suban los salarios…

Desgraciadamente, en esta ciudad tenemos un tipo de empresario que dice: “De viernes a lunes no me molestes; el lunes abriré mi negocio a las 10 o a las 11 y me quejaré de lo mal que están las cosas y a ver si el Ayuntamiento me da una ayudita”.  Lo que tenemos que hacer todos es arrimar el hombro. Es muy fácil ampararse en la idea de que aquí no viene nadie porque el barco es caro. Pero, a lo mejor, si ofrecemos algo, la gente acaba viniendo. Hay muchas personas fuera que no sabe absolutamente nada de nosotros.

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