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El Sindicato Médico de Ceuta se suma a la huelga nacional del 9 al 12 de diciembre

El SMC confirma su participación en la huelga por la falta de negociación del Ministerio y reclama un Estatuto Marco Propio

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El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha confirmado su participación en la huelga nacional convocada entre el 9 y el 12 de diciembre. La decisión llega tras semanas de bloqueo institucional y la negativa del Ministerio de Sanidad a abrir una negociación sobre la creación de un Estatuto Marco Propio para la profesión médica.

Huelga 9-12

Un conflicto que se arrastra desde hace años

Los médicos recuerdan que la situación no es nueva. Consultas saturadas, listas de espera cada vez más largas, agendas imposibles y falta de relevo generacional son problemas que llevan tiempo señalando. A ello se suman unas condiciones laborales que, según el colectivo, serían inasumibles en cualquier otro ámbito.

El sistema sanitario, apuntan, se sostiene únicamente gracias al esfuerzo personal de los profesionales, algo que consideran insostenible y poco justo.

Por qué reclaman un Estatuto Marco Propio

El SMC insiste en que la normativa actual no refleja las particularidades del trabajo médico: disponibilidad permanente, formación continua, alta responsabilidad y desgaste físico y emocional.
Un Estatuto Marco permitiría, según el sindicato:

  • Reconocer la especificidad de la profesión.
  • Ajustar la organización laboral a la realidad asistencial.
  • Mejorar la planificación de recursos humanos.
  • Fijar condiciones que atraigan y retengan talento.
  • Garantizar un modelo de atención seguro y sostenible.

Sin este marco, advierten, el riesgo es claro: pérdida de profesionales, más sobrecarga y deterioro de la calidad asistencial.

La huelga como último recurso

El sindicato subraya que la huelga no es un fin en sí mismo, sino la única herramienta que queda ante la falta de diálogo. Recuerdan que los médicos han cumplido siempre, incluso en circunstancias extraordinarias, pero que no pueden sostener indefinidamente el sistema a costa de su sacrificio individual.

La responsabilidad, remarcan, está ahora en manos del Ministerio de Sanidad, que debe asumir que sin regulación específica y sin condiciones adecuadas no hay futuro para la profesión ni para la atención pública.