UGT exige al INGESA implantar la jornada de 35 horas y reclama una negociación “inminente” sobre turnos y plantilla

La implantación de la jornada laboral de 35 horas en la Administración General del Estado (AGE) encara su recta final tras el acuerdo firmado el pasado 27 de marzo, mientras el sindicato UGT urge al INGESA a abrir la negociación para adaptar esta medida en el ámbito sanitario

 

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La implantación de la jornada de 35 horas en la AGE avanza con calendario definido. El pasado 27 de marzo se firmó el acuerdo en la Mesa General de Negociación y, según anunció el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, el Gobierno prevé aprobar en la primera quincena de abril la resolución que hará efectiva esta reducción horaria.

En este contexto, el INGESA se mantiene como uno de los pocos organismos del Sistema Nacional de Salud que aún no ha aplicado esta jornada, lo que ha llevado a UGT Servicios Públicos a reclamar una convocatoria urgente de la Mesa Sectorial para abordar su implantación.

El sindicato considera que, una vez publicada la resolución de la Secretaría de Estado de Función Pública —que establecerá las instrucciones sobre jornadas y horarios del personal de la AGE—, será el momento “clave” para negociar su aplicación en el ámbito sanitario, dada su incidencia directa en la planificación de los recursos humanos sanitarios.

Aunque esta resolución no fuese de obligado cumplimiento para las instituciones sanitarias, UGT subraya que sí constituirá un “marco de referencia” que deberá guiar una negociación que el sector lleva años esperando.

Más allá de la reducción de jornada, el sindicato plantea aprovechar la próxima Mesa Sectorial para abordar una planificación estratégica más amplia, que incluya ofertas de empleo público (OPE), movilidad, provisión de puestos y promoción interna, con el objetivo de reforzar el talento interno del sistema.

La organización sindical insiste en que la medida debe aplicarse de forma proporcional en todos los niveles asistenciales, incluyendo la Atención Primaria, los servicios de urgencias y el 061, lo que implicaría revisar y actualizar acuerdos vigentes como el de 2007 para el 061 y los SUAP.

No obstante, UGT advierte de que el impacto será especialmente significativo en el ámbito hospitalario, donde predominan los turnos rotatorios y las guardias. En este sentido, reclama que cualquier reorganización de turnos priorice la salud laboral del personal sanitario.

El sindicato solicita a las gerencias que diseñen turnos que reduzcan la fatiga, el estrés y el riesgo de errores, garantizando así la calidad asistencial. Para ello, insiste en que las propuestas deben ser evaluadas por los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales y negociadas con las organizaciones sindicales.

Además, UGT lanza un aviso a los profesionales del INGESA para que analicen con cautela las posibles propuestas de reorganización de turnos que puedan plantear las direcciones, advirtiendo de que algunas podrían responder más a criterios económicos que a la protección de la salud laboral. Entre los riesgos señalados, destacan la concentración de largas jornadas a cambio de más días libres en servicios donde, denuncian, no siempre se cubren las ausencias o bajas del personal.