El mar no genera basura, la recibe. Así lo confirma el Proyecto LIBERA, impulsado por SEO/BirdLife y Ecoembes, que advierte de que el 80% de los residuos encontrados en playas y aguas españolas tiene su origen en tierra firme. Colillas, plásticos y envases encabezan la lista de objetos más recogidos durante los meses estivales entre 2020 y 2024, según los datos de las plataformas ciudadanas eLitter y MARNOBA.
En su último informe, la iniciativa pone el acento en el “viaje silencioso” de la basuraleza: un recorrido que arranca con el abandono de residuos en entornos urbanos o naturales y que, a través del viento, las lluvias y los cauces fluviales, termina desembocando en el mar. Durante ese trayecto, muchos de estos materiales se fragmentan, dando lugar a microplásticos, cuya presencia en los ecosistemas marinos es cada vez más preocupante.
Colillas y plásticos, protagonistas
El análisis confirma que las colillas —con más de 94.000 recogidas en el período estudiado— y los fragmentos de plástico —casi 50.000— son los residuos más habituales tanto en zonas interiores como en playas. Un patrón que, advierte LIBERA, no es exclusivo de grandes urbes o espacios costeros, sino que afecta a cualquier entorno, incluidos aquellos situados a cientos de kilómetros del mar.
En este sentido, territorios como Ceuta, con una presión litoral intensa y un mar compartido entre dos continentes, no son ajenos a esta problemática. La acumulación de plásticos en la orilla o el hallazgo de microresiduos durante campañas de limpieza ciudadana en playas como La Ribera o Benítez son un recordatorio cercano de un fenómeno global.
El papel de las sanciones
Uno de los aspectos que más preocupa a los impulsores del proyecto es el desconocimiento de las sanciones previstas por ley. Solo el 29% de la población española afirma saber que abandonar residuos en la naturaleza puede acarrear multas. El porcentaje cae hasta un 5,6% entre los jóvenes de 16 a 24 años.
Pese a ello, el respaldo social a las sanciones es mayoritario: un 77% de los encuestados reclama multas económicas como medida principal para frenar la basuraleza, por delante de las limpiezas o las acciones comunitarias. La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados establece sanciones que oscilan entre los 2.000 y los 3,5 millones de euros, en función de la gravedad y del tipo de residuo.
Una llamada a la responsabilidad colectiva
“Cada pequeña acción cuenta para poner fin a la basuraleza. La colaboración ciudadana, la prevención y la aplicación efectiva de sanciones son claves para proteger nuestros entornos naturales”, subraya Sara Güemes, coordinadora del Proyecto LIBERA en Ecoembes.
En la misma línea, Miguel Muñoz, de SEO/BirdLife, recuerda que “el abandono de residuos en la naturaleza no es un gesto inocuo. Supone una amenaza directa para la biodiversidad, contamina suelos y aguas y afecta a nuestra salud”.