DAUBMA ha vuelto a alzar la voz contra lo que considera una política incoherente del Gobierno de Ceuta en materia de arbolado y zonas verdes. Según la entidad, las promesas de inversión y cuidado anunciadas en 2021 han quedado en papel mojado frente a una realidad marcada por talas, trasplantes fallidos y abandono de especies centenarias.
En aquel año, la Consejería de Medio Ambiente presentó con orgullo un plan dotado con 60.000 euros para revitalizar los ficus centenarios de la ciudad. Se habló entonces de “vitalidad, podas controladas y respeto” hacia ejemplares con más de un siglo de vida. Sin embargo, cuatro años después, las denuncias apuntan a un escenario muy distinto.
De la inversión al abandono
Desde DAUBMA enumeran un rosario de actuaciones que ponen en entredicho el compromiso municipal con la sostenibilidad:
-
Ficus con raíces expuestas y recortadas durante obras sin la protección adecuada.
-
Trasplantes arbitrarios en la zona verde de la Puerta Califal.
-
Talas de palmeras en el entorno del Murube sin transparencia ni consulta ciudadana.
-
Eliminación de alcorques y abandono del riego en árboles jóvenes, hoy secos y talados.
-
Supresión de vegetación en el Puerto Deportivo, incluyendo ficus sanos, sin justificación técnica clara.
-
La muerte de 60 palmeras trasplantadas por deficiencias en el riego posterior.
“Los árboles no son obstáculos: son aliados frente al cambio climático, refugio de biodiversidad y parte de nuestra identidad paisajística”, recuerdan desde la asociación, que subraya la contradicción de estas prácticas en plena crisis climática, con incendios devastadores y temperaturas récord en toda España.
Exigen transparencia y participación ciudadana
La organización reclama al Ejecutivo ceutí una gestión responsable y transparente, que incluya acceso público a los informes técnicos, permisos y medidas compensatorias de cada intervención. Además, hacen un llamamiento a la ciudadanía para sumarse a la defensa del verde urbano bajo el lema #CeutaVerde.
“Ceuta merece crecer sin perder sus raíces”, insisten desde DAUBMA, convencidos de que el patrimonio vegetal es un bien común que debe preservarse frente a la improvisación política.