Los montes de Ceuta podrían empezar a parecerse, por fin, a esos espacios naturales peninsulares donde perderse es un plan y no un riesgo. La Consejería de Medio Ambiente trabaja en un convenio con la Federación de Montaña de Ceuta para poner orden, señales y algo de mimo en las rutas que ya existen, pero que hasta ahora han dependido más de la buena voluntad de los senderistas que de una planificación real.
El anuncio lo hizo el consejero Alejandro Ramírez durante la inauguración del huerto urbano de La Esperanza, en Loma Colmenar. Allí avanzó un plan en dos tiempos: primero, señalización homologada para que cualquiera —local o visitante— pueda orientarse sin necesidad de conocer el monte “de toda la vida”. Después, un mantenimiento continuado que evite que los caminos vuelvan a quedar a merced del abandono.
“La idea es que nuestros senderos puedan utilizarse no solo por los aficionados de la ciudad, sino también como un reclamo turístico”, explicó Ramírez, dejando claro que el objetivo no es solo ordenar el monte, sino convertirlo en un activo más de la ciudad.
El proyecto llega en un momento delicado. Los últimos temporales han dejado huella en varias zonas, obligando a activar trabajos de emergencia. Esas actuaciones, que ejecuta TRAGSA, incluyen limpieza, retirada de restos y reforestación en los puntos más castigados.
A todo esto se suma la hoja de ruta marcada por los planes de prevención de incendios forestales para 2024, 2025 y 2026, que contemplan medidas contra especies invasoras y otras que aumentan el riesgo de fuego. Un recordatorio de que el monte no solo necesita ser disfrutado: también hay que cuidarlo.