Hace unas semanas, una vecina de Ceuta comenzó a oír ruidos en su cocina. Provenían de un antiguo calentador conectado al exterior por un tubo de ventilación. Al principio no les dio importancia, pero un día, un pequeño pájaro apareció revoloteando en la estancia. Pensó que se trataba de un visitante despistado, lo capturó con cuidado y lo soltó por la ventana. Al día siguiente, otros dos más pequeños —aparentemente crías— hicieron acto de presencia. Fue entonces cuando decidió buscar ayuda.
Contactó con SOS Vencejos y, tras explicar la situación, una voluntaria acudió al domicilio y recogió a los polluelos. Gracias a esa llamada, se evitó un final fatal para las crías. Pero lo más importante aún estaba por venir: no se podía retirar el nido. Como explicaron los expertos, hacerlo sin autorización podría suponer no solo la muerte de más polluelos ocultos en el calentador, sino también una infracción legal. La recomendación fue esperar al menos un mes, asegurarse de que no quedan aves, y solo entonces retirar el artefacto y sellar el tubo de ventilación.
Desde la Sociedad Ornitológica de Ceuta y SOS Vencejos recuerdan que los vencejos, al igual que golondrinas y aviones, son aves migratorias insectívoras protegidas por la ley. Consumen miles de insectos al día —hasta 40.000— lo que los convierte en aliados naturales contra plagas. La Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad prohíbe expresamente destruir sus nidos o interferir en su reproducción.
Además, alertan de que cada año, entre marzo y junio, reciben decenas de avisos por vencejos adultos heridos tras recorrer miles de kilómetros desde África, agotados o con lesiones por colisión. A partir de junio, los casos se multiplican con la llegada de polluelos caídos.
Los motivos son diversos: calor extremo, estructuras inestables… o directamente la acción humana, como bajar una persiana o desmontar una parte de la fachada donde anidan.
En estos casos, lo peor que se puede hacer es actuar sin conocimiento. Desde SOS Vencejos insisten:
LO QUE NO HAY QUE HACER:
- No lanzarlos al aire para que vuelen.
- No darles agua ni forzarles a beber.
- No intentar alimentarlos. Son insectívoros estrictos y una dieta inadecuada puede ser letal.
LO QUE SÍ HAY QUE HACER:
- Colocar al ave en una caja con tapa perforada, en lugar tranquilo y ventilado.
- Contactar de inmediato a través de redes sociales:
Instagram: @sosvencejos
Instagram: @al_rescate_deaves
Lo ideal, aseguran, sería contar en Ceuta con un centro de recuperación especializado. Mientras tanto, la tarea recae en voluntarios capacitados de la Sociedad Ornitológica y SOS Vencejos.
Así que, si un día notas aleteos en una esquina de tu casa, antes de actuar, infórmate. Porque puede que estés compartiendo techo con uno de los pequeños guardianes del equilibrio natural. Y su vida, literalmente, puede depender de ti.