En la mañana de este Miércoles Santo, en un ambiente recogido y solemne, la Hermandad de la Amargura ha vuelto a sellar uno de los gestos más representativos y emotivos de la Semana Santa ceutí: la entrega del bastón de mando por parte de la Policía Nacional a su Titular, la Virgen Santísima de la Amargura.
El acto, que se ha celebrado en la Casa Hermandad de la cofradía, ubicada en la calle Padre Feijóo, ha contado con la presencia de autoridades civiles y religiosas. Francisco López Gordo, jefe superior del Cuerpo Nacional de Policía en Ceuta, ha sido el encargado de entregar el bastón al hermano mayor de la corporación, Jorge Ruiz Bru, en un gesto simbólico que representa el compromiso, la fe compartida y la estrecha vinculación que desde hace décadas une a la Policía Nacional con esta hermandad. Asimismo, ambas autoridades han sido obsequiadas con un recuerdo por parte de la Hermandad.
La eucaristía previa ha estado presidida por el vicario general de Ceuta, el padre Francisco Jesús Fernández Alcedo, y concelebrada por el director espiritual de la Cofradía, el padre Antonio Aguilar Verdugo. Junto a los hermanos y devotos, también han asistido al acto el consejero de Presidencia y Gobernación, Alberto Gaitán, en representación de la Ciudad, la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, y otras autoridades como el presidente de la Autoridad Portuaria, Juan Manuel Doncel.
Una relación que trasciende en el tiempo
La vinculación entre la Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen Santísima de la Amargura de San Juan de Dios y el Cuerpo Nacional de Policía comenzó a forjarse de manera informal a principios de los años ochenta, cuando muchos de sus miembros eran también hermanos de la cofradía. No fue hasta 2013 cuando esa relación se formalizó con el nombramiento oficial del Cuerpo como hermano honorífico de la corporación.
Desde entonces, cada Miércoles Santo, el jefe superior de la Policía entrega el bastón de mando para que la Virgen lo porte en su estación de penitencia. Este gesto, que ya se ha convertido en tradición, es uno de los momentos más esperados por los fieles y simboliza la protección, el respeto y la fe compartida entre la Hermandad y quienes velan por la seguridad de los ceutíes.