La Casa Regional de Ceuta en Melilla ha abierto sus puertas a un pedazo muy reconocible de nuestra ciudad: su Semana Santa. Pero no llega en forma de procesión ni de banda, sino a través del objetivo de Juan Carlos Jiménez Gamero, que firma la exposición “Ceuta, sentir cofrade”, disponible del 27 de marzo al 6 de abril.
No es una muestra al uso. Jiménez Gamero no se limita a disparar la cámara; más bien parece que se cuela entre los silencios, los gestos y las esquinas donde la Semana Santa respira sin necesidad de grandes focos. Sus fotografías recogen esos momentos que cualquiera que haya vivido estas fechas en Ceuta reconoce al instante, aunque quizá nunca los haya mirado así.
Hay miradas de costaleros que hablan más que cualquier discurso, manos que sujetan un trono como si sujetaran una historia familiar, y calles que se vuelven escenario sin pedir permiso. La exposición funciona como un pequeño viaje emocional para quienes conocen la Semana Santa ceutí y como una ventana curiosa para quienes solo han oído hablar de ella.
La selección de imágenes, todas tomadas en Ceuta, tiene algo de archivo sentimental y algo de retrato urbano. No pretende explicar nada, simplemente mostrar lo que ocurre cuando la ciudad se transforma durante esos días: la mezcla de fe, tradición y rutina que convive sin estridencias.
Con esta propuesta, la Casa Regional acerca a Melilla una parte muy reconocible de la identidad ceutí. Y lo hace sin solemnidades impostadas, dejando que hablen las fotos, que al final es lo que mejor sabe hacer Jiménez Gamero: detener un instante y dejarlo respirar.
“Ceuta, sentir cofrade” es, en definitiva, una invitación a mirar. A veces, con eso basta.