La Venerable y Real Cofradía de Penitencia del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de la Soledad rememoró el gran dolor del fallecimiento del Mesías para cerrar un intenso Viernes Santo cargado de procesiones. Un paso cargado de solemnidad, imbuido de tradición, que contó con la participación de miembros de la Comandancia General de Ceuta, incluido su máximo representante, el recién nombrado comandante general, Luis Jesús Fernández Herrero. Estuvieron también acompañando la marcha figuras de la política local, como las consejeras Pilar Orozco y Kissy Chandiramani, la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras o el portavoz municipal, Alejandro Ramírez.
Con la noche ya caída sobre la Plaza de África y sin atisbo de viento o lluvia, los costaleros subieron las imágenes del Santísimo Cristo Yacente y de Nuestra Señora de la Soledad, tras apagar las luces exteriores de la iglesia, poco antes de que las manecillas del reloj señalaran las diez de la noche. A la entrada del templo no cabía un alfiler. Todos en silencio, reflexivos en sintonía con la línea de una procesión que recuerda al gran dolor de la religión cristiana.
Salió primero Cristo, en silencio, luego la bellísima vírgen, acompañada de la música de la banda militar y entonces el cortejo enfiló por delante de la Comandancia General de Ceuta para realizar su recorrido previsto. Los integrantes de la marcha siguieron, ataviados en túnicas negras de capa, cíngulo y botonadura blanca, por Pepe Durán, hasta entrar en la carrera oficial alrededor de las 22.30 horas.
Su salida de ella se esperaba para las 23.10 horas, cuando el paso se dirigirá hacia la Plaza de la Constitución, pasando por la calle Victor Goñalons. Luego Jaudenes, O'Donnell y de regreso por Pepe Durán, para culminar el muy sentido y emotivo desfile hacia las doce y media de la noche.