El Señor de Ceuta y la Virgen de los Dolores vuelven a emocionar: devoción y fe en este Lunes Santo

El Cristo de Medinaceli y Nuestra Señora de los Dolores realizan su estación de penitencia desde la Casa de Hermandad del ‘Señor de Ceuta’ en un Lunes Santo marcado por la emoción, la fe y el fervor de cientos de fieles en las calles de la ciudad autónoma

 Señor de Ceuta / Rafa Báez
photo_camera Señor de Ceuta / Rafa Báez

Las puertas de la Casa de Hermandad del ’Señor de Ceuta’ se han abierto de nuevo este Lunes Santo para que Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y Nuestra Señora de los Dolores vuelvan a recorrer, en sus tronos, las calles de la ciudad autónoma, en una tarde marcada por la devoción y el fervor de todo un pueblo.

Una vez realizado su traslado, diez días atrás, que los llevó desde su parroquia del barrio del Príncipe hasta su Casa de Hermandad, este Lunes Santo tocaba realizar estación de penitencia, con los costaleros con sus costales hechos y sus fajas perfectamente colocadas. Y así, justo a las 19 horas su Cruz de Guía un pie en la calle, para comenzar el cortejo que ha acompañado al Cristo de Medinaceli y la Virgen de los Dolores durante toda la estación de penitencia.

En su cortejo no han faltado sus tradicionales nazarenos con túnicas de cola morada y antifaz morado con escapulario trinitario en su pecho y cíngulo morado además de un gran número de mantillas. Tras ellos, poco a poco han ido avanzando las imágenes, junto a un gran número de devotos y fieles, sobre todo del Titular.

Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, conocido popularmente como el Cristo de Medinaceli, ha vuelto a convertirse en el epicentro de la jornada. Sobre un paso sobrio y elegante, iluminado por candelabros dorados, la imagen ha avanzado con paso firme al son de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen de la Amargura de Ceuta. Cada levantá ha sido acompañada por el silencio respetuoso de los presentes, roto únicamente por marchas que han acentuado la solemnidad del momento. Las miradas, muchas de ellas cargadas de promesas y emoción, se han dirigido constantemente hacia el rostro del Señor, reflejo de una devoción profundamente arraigada en la ciudad.

Tras el paso de Cristo, Nuestra Señora de los Dolores ha recorrido las calles bajo su palio, ricamente bordado y sostenido por varales plateados. La candelería, encendida al caer la tarde, ha ido envolviendo la escena en una atmósfera íntima y sobrecogedora. Acompañada por la Asociación Musical Utrerana, la Virgen ha despertado el sentimiento de los presentes, con saetas espontáneas y aplausos contenidos que han acompañado su caminar. Los arreglos florales en tonos claros y la delicadeza del conjunto han realzado aún más la belleza de una imagen que representa el dolor sereno y la esperanza.

Además, ambas han estado acompañadas por la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen de la Amargura de Ceuta, en el paso de Cristo, y la Asociación Musical Utrerana, respectivamente.

Una devoción muy arraigada que ha vuelto a hacerse evidente con los numerosos fieles que han acompañado a la Hermandad durante todo el recorrido, hasta su recogida, en una jornada marcada por la emoción, la fe y el fervor de todo un pueblo.