El Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora del Desamparo: Ceuta se detiene para abrazar el silencio y la fe

La Hermandad protagoniza una intensa y sobrecogedora estación de penitencia desde el Santuario de África, recorriendo el centro entre marchas solemnes, cirios encendidos y un silencio reverencial que convirtió cada calle en un escenario de emoción, tradición y profunda devoción compartida

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photo_camera J.A. González

La ciudad de Ceuta volvió a detener el tiempo en la tarde-noche del Lunes Santo, envuelta en un ambiente de recogimiento, tradición y profunda devoción. A las 20:30 horas, las puertas del Santuario de Nuestra Señora de África se abrían lentamente para dar paso al cortejo de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora del Desamparo, marcando uno de los momentos más esperados del calendario cofrade.

El instante, cargado de simbolismo, desató la emoción entre los presentes. Aplausos contenidos, lágrimas discretas y miradas sobrecogidas acompañaron los primeros compases musicales que anunciaban el inicio de la estación de penitencia. Era la tercera corporación en reencontrarse con sus fieles en esta Semana Santa 2026, tras un brillante Domingo de Ramos que abrió el ciclo con intensidad creciente en las calles ceutíes.

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J.A. González

Desde primeras horas de la tarde, decenas de personas se congregaron en torno al Santuario. Hermanos, devotos y curiosos aguardaban en silencio el comienzo de un recorrido que, un año más, no defraudó. 

El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores del Sagrado Corazón de Jesús, llegada desde Marchena, cuyos sones, sobrios y perfectamente medidos, marcaron el discurrir de los pasos por el centro de la ciudad. A las 21:00 horas, la cofradía hacía su entrada en la Carrera Oficial por Gran Vía, para abandonarla media hora después entre el respeto absoluto del público.

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J.A. González

El contraste visual entre las túnicas negras de cola, ceñidas con cíngulo de esparto, y la luz cálida de los cirios ofreció estampas de gran belleza plástica. Cada tramo del recorrido —por calles como Victori Goñalons, O’Donnell, Jáudenes o Pepe Durán— se convirtió en un escenario de silencio reverencial, donde el tiempo parecía diluirse al paso de las imágenes.

Especial mención merece la talla de Nuestra Señora del Desamparo, realizada en 1952 por la Casa de Arte Religioso José Rabasa de Valencia y posteriormente restaurada por los Sucesores de Castillo Lastrucci, cuya presencia volvió a conmover a los fieles. Junto a ella, el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, patrón de los funcionarios municipales, avanzó con la solemnidad que le caracteriza, envuelto en un halo de respeto y veneración.

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J.A. González

La climatología, favorable durante todo el recorrido, permitió disfrutar plenamente de una procesión cuidada al detalle y vivida con intensidad emocional. Finalmente, la Hermandad emprenderá su recogida, culminando una jornada que quedará grabada en la memoria colectiva de la ciudad.

Ceuta, una vez más, respondió con fidelidad a sus tradiciones. Y mientras las imágenes ya reposan en su templo, el eco de este Lunes Santo —íntimo, solemne y profundamente sentido— continúa resonando en el corazón de quienes lo vivieron.